The Legend Of Zelda: A Link Between Worlds - Análisis Destacado

Escrito por Write on Viernes, 30 Mayo 2014 Publicado en Análisis Visto 1313 veces
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The Legend of Zelda es precisamente eso, una leyenda. Y como toda leyenda, necesita estar presente en la mente de las personas para seguir viva y evolucionar. Eso es algo que Nintendo ha sabido hacer muy bien con una de sus sagas más queridas.

Un 22 de noviembre del 2013 llegó la primera IP de TLOZ para Nintendo 3DS “A Link Between Worlds” que, pese a ser la entrega más reciente, tiene un sabor añejo para quienes pudimos manejar a Link desde sus orígenes, hace más de cuarto de siglo. 

DEMOS UN PEQUEÑO VIAJE AL PASADO

Una tarde como cualquiera, allá por 1995, cuando el que escribe era una criatura de 6 años, salía con mis amigos del barrio al lugar de alquiler de videojuegos de la cuadra -el “Vicio”- a jugar unas carreras de Top Gear en Super Nintendo. Al llegar, nos dimos con la sorpresa de que el local no solo estaba lleno, sino que el juego iba a demorar.

No teníamos muchas opciones con un sol en el bolsillo y una hora de permiso, así que terminé jugando un juego de un duende que tenía diálogos en japonés que además era para un solo jugador que nadie quería jugar. Me demoré casi una hora en encontrar un pasaje secreto en un arbusto donde un viejito me dio una espada y el tiempo de alquiler se me acabó. Ese fue mi primer acercamiento al juego que años después redescubriría y que sería uno de mis juegos favoritos de la saga “The Legend of Zelda: A Link to the Past”.

Hago mención a “A Link to the Past” por la sencilla razón de que no podemos concebir el mundo de “A Link Between Worlds” sin tener como referencia el universo que construyó Miyamoto dos décadas atrás.

 

VOLVAMOS AL PRESENTE

Dicen por ahí que Eiji Aonuma, que ha sido el encargado de continuar el legado de Miyamoto desde Ocarina of Time, sugirió que en lugar de realizar un remake del clásico de Super Nintendo, optaran por hacer una continuación del mismo. 

El reto era más grande aún porque tenían que satisfacer tanto a los nuevos jugadores como a los veteranos de la saga y creo -salvo por unos pequeños detalles mínimos- que ¡Lo lograron!

Las últimas entregas de Zelda, por ejemplo Skyward Sword, habían recibido como crítica principal que el feeling aventurero se perdía porque o bien nos topábamos con situaciones conocidas o un mapa que de una u otra forma limitaba al jugador. 

Aparentemente, Nintendo hizo caso a sus críticos y con “A Link Between Worlds” nos presentó un mundo abierto en el que por primera vez el jugador tiene la capacidad de decidir qué camino tomar, en qué orden y con qué items asumir los retos que el juego te presenta.

 

HISTORIA

Esta aventura nos sitúa 6 generaciones después de los eventos de “A Link to the Past”, en ella, Link, nuestro querido protagonista, aprendiz del mejor herrero de Hyrule, realizando una de sus tantas labores cotidianas -devolver una espada al Capitán de la Guardia de Hyrule- será testigo de los poderes de Yuga, que está convirtiendo a las personas en pinturas.

Link es derrotado y aparece en casa junto a Ravio, un extraño ser con traje de conejo rosado (y una referencia al “Link Conejo” del mundo oscuro de “A Link to the Past”) quien lo salvaría y posteriormente se convertiría en su huésped y proveedor de objetos. De ellos, el más importante sería el Brazalete de Ravio, que es el que permitirá a Link romper la maldición de Yuga y continuar en esta aventura con la posibilidad de convertirse en una pintura a voluntad y atravesar una serie de grietas dimensionales que conectan Hyrule con Lorule, un lugar idéntico pero que ha caído en desgracia por la destrucción de la trifuerza a causa de la lucha por el poder. 

En este lugar están presentes habitantes muy parecidos a los de Hyrule, como es el caso de Hilda, quien ayudará a Link a cumplir con su destino, conseguir la Master Sword y rescatar a la gente convertida en cuadros -que resultarían ser los descendientes de los 7 sabios- para evitar que las acciones de Yuga se lleven a cabo.

Personalmente, el final fue una de las sorpresas del juego, ya pasó un tiempo considerable desde su lanzamiento, pero aún no comentaré mucho sobre el tema por si algún Zeldero aún no lo ha jugado. Les aseguro que no los decepcionará.

Adicionalmente tendremos una serie de minijuegos como el de baseball y sidequest como encontrar a los hijos de la irresponsable Mamá Maimai regados por el mundo que ampliarán nuestra experiencia de juego.

 

JUGABILIDAD

La jugabilidad es una de las cosas de las que este juego puede sentirse orgulloso. El tener la posibilidad de convertirte en pintura, además de estar justificado por la trama, es sin duda un elemento fundamental para la resolución de los puzzles. Uno podría pensar que teniendo los items a disposición en cualquier momento, el reto de avanzar por cada dungeon es menor. Sin embargo, es necesario un análisis estricto del espacio en el que estamos porque casi siempre habrán lugares que nos exigen convertirnos en pintura para avanzar o conseguir upgrades o rupias.

Como los juegos de Zelda nos tienen acostumbrados, el diseño de los dungeons siempre será un reto para el jugador y tendremos que aprender a seleccionar bien los objetos que usaremos para avanzar en el juego, así como también los objetos que asignemos a los botones.

La comodidad de poder usar ambas pantallas para jugar es un gran acierto, ya que tenemos un acceso rápido a mapas y objetos por medio de la pantalla táctil. Su portabilidad es un plus para quienes solemos llevar nuestra consola a todas partes, ya que el juego hace uso del StreetPass, permitiéndonos crear un perfil de jugador que nos permitirá luchar contra Links Tenebrosos, que no son más que copias de los jugadores con los que nos encontremos en el camino, los que además nos permitirán conseguir rupias y superar desafíos para conseguir achievements como derrotar a tu oponente con un objeto específico.

 

GRÁFICOS

Si hay algo que no me terminó de convencer cuando salió el primer avance del juego fue el diseño de personajes, tal vez me aferraba al diseño de “A Link to the Past”, pero sentía a un Link demasiado chibi, super deformed o como quieran llamarlo. En ese momento sentí estaban haciendo un juego demasiado infantil y que bueno que ahora puedo decir que estuve equivocado.

El apartado gráfico es realmente notable en todos sus sentidos, recogiendo lo mejor del diseño en 16 bits de SNES y exprimiendo al máximo la capacidad de procesamiento de imágenes del 3DS para crear un mundo mágico en colores, texturas y modelado, sin alejarse mucho del diseño original.

Si hay algo que resaltar es que hace uso de 60fps (cuadros por segundo), lo cual genera una imagen estable, sin vibraciones y principalmente cómoda para el jugador. Debo haber jugado un 90% del juego con el 3D encendido sin molestia alguna. Es más, muchos de los secretos de este juego son más fáciles de descubrir usando el efecto 3D. ¡Bien jugado!

 

SONIDO

Este es un juego que todos deberían jugar con audífonos en algún momento para disfrutar del increíble trabajo que realizó el compositor Ryo Nagamatsu -que ya tiene en su historial la música de Mario Galaxy, Mario Kart Wii y New Super Mario Bros- reinterpretando clásicos de “A Link to the Past”, así como composiciones originales para el juego. La riqueza de esta obra reside en los detalles y en una orquesta sinfónica que calza perfectamente con las acciones del juego y el desarrollo en la historia.

Como dato adicional, la música de batalla en el modo StreetPass es la misma usada en el juego de NES “The Legend of Zelda: The Adventure of Link”, rememorando la batalla final con un Link Oscuro.

 

 

CONCLUSIONES

“The Legend of Zelda: A Link Between Worlds” es un gran juego tanto para jugadores veteranos como para iniciados en la saga y aunque ambos lo disfruten de forma distinta, el sentimiento de exploración y aventura estará presente. Tal vez no sea el juego ícono de la saga, ni sea el juego que refresque la franquicia que todos deseamos desde hace mucho tiempo, pero es sin duda un juego que ya se ganó un lugar entre los mejores. Un juego que le hace honor a los clásicos con los que alguna vez La Leyenda de Zelda comenzó. 

 

Medios

Trask

Alias de Luis Enrique Alfaro, Comunicador Audiovisual, Post-productor de video, cinéfilo, gamer, comiquero. Creció como geek sin saber cómo lo hizo. Actualmente se dedica a realizar efectos especiales y animación 2D y eventualmente  pretende trabajar en Star Wars: Episodio X.